El entorno es apacible esta noche,
la casa en silencio,
sólo el repiquetear parejo
del agua en la ducha
explotando contra el suelo de la bañera.
Dentro de ya, la luz del nuevo día
aparecerá pálida, bordeando el cielo.
La lluvia tiene dos caras
pero a mí no me importa,
necesito creer que puede limpiar
cualquier rastro imperfecto,
el más mínimo vestigio de impureza.
Deberían estar todos los ojos cerrados,
ciegos,
aunque más no sea
hasta que esta sensación de cosa quieta
comience a agitarse.
El maravilloso mundo del Haibun
Hace 13 horas












3 huellas:
Supe de Cuentos Rojos y quiero verlo. Quiero verte. Parece como si hubieran pasado años, ah? A ver si esta sensación de cosa quieta comienza a agitarse también. Suena yopen acá, uuuuyyy
jaja todavía no lo tengo, ya sabrás cuando se presente.
Cierto, años.
Besos pequeña.
Siempre es necesario que la quietud termine para no morir.Muy bueno tu poema,como siempre con ese sello tan particular.¡Un abrazo!
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