domingo 8 de noviembre de 2009

Sin red



Dibujo de Valeria Marzilli


Me derramo sobre la pared,
así, poderosa y gigante,
encumbro un nombre simple.

Vos observás desde abajo
cómo se sueldan mis manos
al aire que sobrepasa mi cabeza,
sin movimientos y con pánico,
vacías los ojos.

Una mujer violeta,
una mujer azul,
nos mezclamos sobre una sábana rayada,
indefensas, hambrientas,
sobre un suelo de madera frágil,
quebradizo,
incapaz de soportar
una pisada más.


lunes 2 de noviembre de 2009

Ciegos



El entorno es apacible esta noche,

la casa en silencio,
sólo el repiquetear parejo
del agua en la ducha
explotando contra el suelo de la bañera.

Dentro de ya, la luz del nuevo día
aparecerá pálida, bordeando el cielo.

La lluvia tiene dos caras
pero a mí no me importa,
necesito creer que puede limpiar
cualquier rastro imperfecto,
el más mínimo vestigio de impureza.

Deberían estar todos los ojos cerrados,
ciegos,
aunque más no sea
hasta que esta sensación de cosa quieta
comience a agitarse.



domingo 25 de octubre de 2009

Una mujer desnuda

Óleo 60 x 70



Tenés frío, la punta de la nariz helada,
no te das cuenta de que se terminó el invierno
seguís pensando en que julio está en su apogeo
e imaginás que los parques están alfombrados
por hojas marrones, que los árboles
tienen sus ramas cubiertas 
sólo por la corteza agrietada.

La casa está quieta,
el único sonido que se escucha
es el del motor de la heladera,
ni siquiera la pava silva
desde que tenemos la eléctrica.

Hace dos meses que apagué la estufa,
cuando los primeros calores de agosto
hicieron florecer la rosácea,
por eso está frío el comedor
aunque llega leve la tibieza de la cocina, 
producto del punto mínimo del horno.

Una mujer desnuda
cuelga naranja sobre la tela,
la miro y por un momento 
tengo la sensación de que es ella
el único cuerpo vivo
en este departamento de cuatro ambientes,
a siete cuadras del centro de Avellaneda.