martes, 23 de febrero de 2010

Siete horas antes



Me cuesta ir a verlo,
plantarme delante de él
tratar de encontrarme en el fondo de sus ojos,
no sé si voy a reconocer
su voz de ahora.

No puedo imaginar cómo se siente
la piel de sus mejillas,
ni las manos fuertes
con las que antaño
apretaba mi contorno.

Por momentos lo veo parado
en el centro de ese espacio verde,
pero su cuerpo no tiene cabeza
sino un sinnúmero de ramas
idas en vicio.

Tampoco sé si voy a reconocer
mi voz de ahora frente a él,
si me va a caber en los brazos,
si su olor me va a entrar lo suficiente
como para arrancarme la ternura
que me arrancó su primer llanto.

No sé qué le puede hacer mejor:
si esgrimir conceptos sobre la vida
que le abran una nueva ventana
por donde asomarse a respirar
o simplemente,
decirle que lo quiero.

Si me quedo quieta, callada,
si me río histérica,
tiene que saber que no me es indiferente.

Hay un lazo invisible
que va desde mi muñeca izquierda
hasta una libertad recién nacida.

Eso es lo que voy a dejarle
en algún rincón
de su gran jardín
descolorido.

4 comentarios:

JOTACET dijo...

H ermanita roxi
I ndependiente a su amor
J uega con el sentimiento
O aumenta tu esplendor

FELICITACIONES

JOTACET

Ro dijo...

sí tordito, como si lo fuera! ay ay ay siempre tan exacto.
Gracias amigo lindo.

catalinaladivina dijo...

Él siempre reconocerá tu voz,tu lenguaje.Porque tiene de tu esencia y eso jamás desaparece.
Además ...qué era lo que dijo el principito que era invisible a los ojos?.
Un beso enorme!

Ro dijo...

lo esencial, por supuesto.
Elsita, querida, que bueno leerte, gracias.
Mi beso.