jueves, 15 de abril de 2010

Dejar de ser



Mira.
Busca con los ojos
algo a qué aferrarse,
un tango que no recuerda,
un apellido,
la puerta que da
a una calle empedrada.

Pronuncia amor
y a la vez
maldice con voz gutural.

Está defendiendo
su derecho a morir,
a que no la toquen
ni la hostiguen
con cucharadas excesivas
de puré de zapallo.

Cierra los ojos esperando no volver,
está cansada,
sin embargo
por momentos
le nace una fuerza
que no conoce
y vuelve a creer,
a sacudirse el presente;

le pone nombre
a los muertos
y se duerme.

Después,
cuando de nuevo
abre los ojos,
busca una mano que apretar
y respira con el poco aire
que le llega,
sin comprender
por qué no puede salir por la ventana
y simplemente,
dejar de ser.

4 comentarios:

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

No dejes de ser geme, así como sos, una grande,una gigante del arte y del pensamiento; ayyyyy cuando llegará el día del mate!!!! besitos tkm

NoeliaA dijo...

Esas cucharadas excesivas de puré de zapallo se me hacen familiares. ¿Habrás querido plasmar con ellas ese vicio que tiene alguna gente de ir a tocarte el tema sobre el que sabe que andás mal sólo para luego darte consejos inútiles o recetarte un Cohelo de bolsillo y sentirse sumun de la espiritualidad?

Raquel Nieto dijo...

Ro, el derecho a morir.
"Sabés que ellas pronto se irán".
Me lo dijiste hace tiempo.

Por otra parte "pone nombre a los muertos" me pareció que es la medalla de honor de tu poesía.

Te amo amiga.

Miguel Ángel Gavilán dijo...

me gusta tu trabajo. te dejo mi blog y visitalo. lo mío es narrativa pero bue... siempre perdura la poesía. abrazo www.satencereza.blogspot.com