lunes, 3 de enero de 2011

Al tercer día




Cuando me arrancaron a mi hija
de los brazos
no tenía noción
de la cantidad de leche
que cabe en los pechos,
no sabía que sin succión
puede salir
y chorrear durante horas,
noches, semanas;
no sabía que existen
inyecciones cortaleche.
Así, al tercer día,
intentando resucitar entre los vivos,
apoyé la teta en la cama de al lado
y amamanté a un bultito
envuelto en una manta celeste.

6 comentarios:

María dijo...

Qué buenos estos últimos poemas Ro, éste me dejó paralizada.

Una cosa más: FELIZ Y PRODUCTIVO 2011 Roxana, un abrazo, María

val dijo...

Siempre mas allá de todo voy a admirarte como la primera vez que tuve tu libro en mis manos.
Como estas escribiendo Torres!!!
Mi besito...

La abuela frescotona dijo...

EN UNA MUJER, LA VIDA FLUYE, SIEMPRE ENCUENTRA A QUIEN ENTREGARSE COMO SALVACIÓN.
TRISTE, Y BELLO A LA VEZ...
TE ABRAZO

Miguel Aguilera dijo...

Esas cosas que describe este texto son las que nos diferencian profundamente con ustedes, las mujeres...

Saludos, Ro

Ro dijo...

María, Feliz año, pequeña.
Un abrazote.

La admiración es mutua, nena.
Besines.

Gracias abuela y bienvenida! espero que disfrutes tu estancia en este sitio.
Un abrazo.

Miguel, de alguna u otra manera todo se compensa.
Qué buena huella 2011!
Un beso.

Marie dijo...

Hola ,este es un poema que te deja pensando es vida en si.. esta Bello !

Saludos