miércoles, 3 de agosto de 2011

Simulacro



Soplaba viento norte,
arrasó el humor
pero no el hastío
no las lágrimas.
Noche de locura
no hubo rejas-jaulas
capaces de contener
la ansiedad, la sed,
la obligación de desaparecer.

Tenía planeado cada instante
y de no mediar intermediarios,
rojo, líquido, tinto,
hubiera sido un suicidio común
de los que no dejan rastros
insignificante
como mi vida.

Ardía el vino en su tránsito
por las venas del antebrazo,
ardía en la ingle
en la vulva.

Tan sólo
un disparo una puñalada
un tren, la baranda vencida
del décimo piso,
cincuenta pastillas,
una sobredosis de cocaína;

lo que fuera necesario
para sangrarlo todo de una vez
para sangrarlo
para sangrar.

2 comentarios:

José A. García dijo...

Suicidio común de una sola noche, esas que sirven para renovarse y continuar trágicamente vivos...

Saludos

J.

Ro dijo...

cuántas noches! tantos suicidios, siempre continuar.

merci, José.