sábado, 30 de octubre de 2010

Conclusión



No debería llorar ahora,
éste es un llanto hueco.

La pérdida empezó
cuando la distancia
entre el cordón de la vereda
y el primer escalón del colectivo
pasó a ser de quinientos metros.
Cuando dejaste de distinguir
los números en las bolillas
del bingo,
cuando daba lo mismo
si tenías las uñas pintadas
del blanco que odiabas
o del bordó que decías
era tu color.
Cuando olvidaste las historias
que durante años repetías
con exactitud milimétrica.

La pérdida transcurrió
entre sobredosis de calmantes
y de oxigeno.
Debí llorar entonces.
Hoy es conclusión
y esta niebla espesa
que recubre mis ojos
no hace más
que empeorar
la visión exagerada
que tengo
de la que sos.
De la que eras.

3 comentarios:

Walter Faila dijo...

Joya, sentimiento y profundidad que vuela en la mejor poesía, grande Ro!!!, un beso grandote mi querida amiga.-

NoeliaA dijo...

Buenísimas líneas, Roxana:
"La pérdida empezó
cuando la distancia
entre el cordón de la vereda
y el primer escalón del colectivo
pasó a ser de quinientos metros."
Tu poesía tiene algo que hace que queden en la mente algunas líneas, y no se olviden. Esos pasajes que son entre cotidianos y nostálgicos.
Besos, ¡y felicitaciones a la ganadora de Caelus!
No sabés la grata sorpresa que me di cuando vi mi nombre ahí. ¡Cosas de escribidora que nunca ha publicado un libro! Te lo estaré mandando cunado lo tenga.
Un abrazo

Ro dijo...

Walter, vos sí que sabés. Gracias querido.


Noe, nada de eso, te va a pasar aunque tengas diez libros publicados, cosas de escribidoras!
Espero ansiosa.
Un beso.